"No puedo dejar de pensar en ti,
tengo el alma en carne viva
no puedo dejar de pensar en ti,
vivo teledirigida
igual que un bebé indefenso que
no consigue dar ni un paso sin que estes
mirame
No puedo dejar de pensar en ti,
siempre al borde del abismo
no puedo dejar de pensar en ti
OH NOOO!!!!
No les puedo mostrar el potpurrí de Juan Gabriel que popularizó el trío Pandora, "Debo Hacerlo, "Caray", "Querida" y "Me nace del corazón". La pura verdad, quiero hacer más ameno mi libro, no sólo contando mis aventuras como guerrillero y paramilitar sino también contando mis preferencias. Ya ustedes conocen al trío Pandora, un famoso trío mexicano por cantar música romántica, en especial este tema llamado "No puedo dejar de pensar en ti", el medley de Juan Gabriel y demás canciones. Desde 1992 siento una simpatía profunda por Pandora y les confieso que las canciones de Pandora son mis preferidas. No como las putas Flans, de quien vamos a hablar muy pronto, ya verán porqué mi resentimiento hacia quienes yo puedo llamar "la competencia". De todas formas, quier mandarles un saludo a las hermanas Isabel y Mayté Lascuraín y a Fernanda Meade, las integrantes de mi agrupación musical favorita, Pandora. Estén donde estén, este servidor que es fanático de ustedes, les estima como un putas. Como dice su canción, "no puedo dejar de pensar en ti". No puedo dejar de pensar en ustedes, dejar de pensar en Pandora, todos los tiempos escuché y disfruté sus canciones, en mis tiempos como periodista en el Noticiero Nacional, en Noticias RCN y en Estados Unidos, y también como paramilitar y guerrillero en las FARC. Se les quiere, se les extraña mucho, se lo dice de corazón un fanático colombiano. Es más, quien no le guste las canciones de Pandora ni el trío femenino en general, no es amigo mío y es un hijo de puta. Merece ser secuestrado y al mismo tiempo asesinado, como el maricón de Guillermo Gaviria Correa que debe estarse pudriendo en la tumba al igual que ese viejo hijo de puta que fuera su asesor Gilberto Echeverry.
lunes, 18 de febrero de 2008
Oleada de violencia en la Zona Andina y huída a Estados Unidos.
Los guerrilleros cobrábamos más fuerza en la zona andina. El 17 de octubre del 2003, ahora que tuve y tengo la envestidura de guerrillero, que cuento con el apoyo del Mono Jojoy y Tirofijo, incité a algunos milicianos a asesinar gente y motivé también, a los pandilleros de los tugurios de las ciudades, especialmente los de la Calle del Cartucho y Ciudad Bolívar de Bogotá y las comunas de La Salle, las Populares, La Francia, Villa del Socorro y Santo Domingo Savio de Medellín. Hé ordenado a poner carrobombas, he mandado varios reclutas a secuestrar y a asesinar gente, y hasta he incitado a la violencia. Lo que no saben es que, se trata del ex-periodista "Gabriel Villalobos", o sea, mi persona, que se cree estuvo en Estados Unidos. Y sí, cuando me dieron vacaciones una vez, me fui a establecerme en Estados Unidos y a vivir de polizón, pues en ese tiempo me creían perdido.
Pero les confieso que nadie en Estados Unidos notaba mi segunda identidad. En enero del 2004, he vuelto a ejercer el periodismo informativo por televisión en una cadena de Arizona, pero recordemos que hombre avisado vale por dos. Si el gobierno de Estados Unidos, en especial George Bush, se entera de que entré como ilegal y entré en Estados Unidos vestido de paramilitar y sin ningún pasaporte ni autorización de Colombia, ahí mismo me mandan para el carajo. Como dijo mi amigo eterno, Pablo Escobar Gaviria, a quien le doy las gracias por todo lo que me ha ayudado y me ha aconsejado en las lides del paramilitarismo y el narcotráfico, "prefiero una muerte en Colombia que una cárcel en los Estados Unidos".
Pero les confieso que nadie en Estados Unidos notaba mi segunda identidad. En enero del 2004, he vuelto a ejercer el periodismo informativo por televisión en una cadena de Arizona, pero recordemos que hombre avisado vale por dos. Si el gobierno de Estados Unidos, en especial George Bush, se entera de que entré como ilegal y entré en Estados Unidos vestido de paramilitar y sin ningún pasaporte ni autorización de Colombia, ahí mismo me mandan para el carajo. Como dijo mi amigo eterno, Pablo Escobar Gaviria, a quien le doy las gracias por todo lo que me ha ayudado y me ha aconsejado en las lides del paramilitarismo y el narcotráfico, "prefiero una muerte en Colombia que una cárcel en los Estados Unidos".
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domingo, 17 de febrero de 2008
Más cautiverios y más
Tras lograr mi acometido, ordené los secuestros de los funcionarios públicos Jorge Gechem Turbay y Luis Eladio Pérez, personas que para mi concepción son totalmente antipáticas. También amenacé a mi rival de turno, el entonces presentador Mauricio Arroyave del Río, y fui participante de la explosión del Club el Nogal. Paso a paso les cuento todos los rollos.
Mientras yo estaba al servicio de las Farc, al posesionarse los senadores Luis Eladio Pérez y Jorge Gechem, fuimos un puñado de milicianos al sur de Huila y a hacer retenes paramilitares, mientras, que en esas, llegó el entonces senador Jorge Gechem. Gechem iba con tres escoltas, uno de ellos, fue asesinado por mis colegas de las FARC y los otros, en cautiverio. Pues allá ellos, sólo me queda dirigirle unas últimas palabras en mi libro a Jorge Gechem, que, de ingenuo pasó y pasará largos años en cautiverio hasta que líe el petate. Gechem, mientras estés libre, no te metas con las FARC, güevón.
También gente del bloque Teófilo Forero y siete de mis colegas, fueron el 10 de junio del 2002 al centro de Nariño, a tomarnos esa parte. Recuerdo cuando estuve al frente de las noticias en el cerro Patascoy mientras, a escondidas de Beatriz Cortés y María Beatriz Echandía, me senté a conversar con los captores, quienes desde un futuro, y ahora, son mis colegas. En ese preciso momento, los guerrilleros se tomaron el carro donde iba viajando el entonces senador Luis Eladio Pérez, con motivo de campaña hacia su ciudad natal. Los colegas fueron bien amarrados y encadenados, igual el senador, y nos los llevamos al campo de secuestrados. Quise separar a Luis Eladio Pérez de sus colegas, por el bienestar de las FARC. Mejor dicho, estos tiempos de secuestrado que lleva son los que nunca olvidará por el resto de su vida, aunque este maricón esté libre.
El 7 de febrero del 2003, trece días antes de secuestrar a Jorge Gechem como ahora les he contado, me convidaron al incendio del Club El Nogal, yo no hice nada pero fui partícipe del atentado terrorista perpetrado por los de nuestro rebaño. Cinco funcionarios de las FARC han montado un carrobomba frente al club, y cobró la vida de 36 muertos y dejó 200 heridos; pero yo no tengo velas en el entierro. Los que se murieron, que se mueran, así se dejan arder hasta el culo en el infierno; y los heridos, allá ellos. ¿Para qué chuparon en el club, viendo que el club lo íbamos a incendiar nosotros las FARC con el motivo de matar al presidente Uribe y a algunos de sus funcionarios? Realmente los civiles colombianos son unos genios incomprendidos. Y eso que en ese tiempo me gané la confianza de Tirofijo y el Mono Jojoy.
Mientras yo estaba al servicio de las Farc, al posesionarse los senadores Luis Eladio Pérez y Jorge Gechem, fuimos un puñado de milicianos al sur de Huila y a hacer retenes paramilitares, mientras, que en esas, llegó el entonces senador Jorge Gechem. Gechem iba con tres escoltas, uno de ellos, fue asesinado por mis colegas de las FARC y los otros, en cautiverio. Pues allá ellos, sólo me queda dirigirle unas últimas palabras en mi libro a Jorge Gechem, que, de ingenuo pasó y pasará largos años en cautiverio hasta que líe el petate. Gechem, mientras estés libre, no te metas con las FARC, güevón.
También gente del bloque Teófilo Forero y siete de mis colegas, fueron el 10 de junio del 2002 al centro de Nariño, a tomarnos esa parte. Recuerdo cuando estuve al frente de las noticias en el cerro Patascoy mientras, a escondidas de Beatriz Cortés y María Beatriz Echandía, me senté a conversar con los captores, quienes desde un futuro, y ahora, son mis colegas. En ese preciso momento, los guerrilleros se tomaron el carro donde iba viajando el entonces senador Luis Eladio Pérez, con motivo de campaña hacia su ciudad natal. Los colegas fueron bien amarrados y encadenados, igual el senador, y nos los llevamos al campo de secuestrados. Quise separar a Luis Eladio Pérez de sus colegas, por el bienestar de las FARC. Mejor dicho, estos tiempos de secuestrado que lleva son los que nunca olvidará por el resto de su vida, aunque este maricón esté libre.
El 7 de febrero del 2003, trece días antes de secuestrar a Jorge Gechem como ahora les he contado, me convidaron al incendio del Club El Nogal, yo no hice nada pero fui partícipe del atentado terrorista perpetrado por los de nuestro rebaño. Cinco funcionarios de las FARC han montado un carrobomba frente al club, y cobró la vida de 36 muertos y dejó 200 heridos; pero yo no tengo velas en el entierro. Los que se murieron, que se mueran, así se dejan arder hasta el culo en el infierno; y los heridos, allá ellos. ¿Para qué chuparon en el club, viendo que el club lo íbamos a incendiar nosotros las FARC con el motivo de matar al presidente Uribe y a algunos de sus funcionarios? Realmente los civiles colombianos son unos genios incomprendidos. Y eso que en ese tiempo me gané la confianza de Tirofijo y el Mono Jojoy.
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