martes, 2 de octubre de 2007

Del servicio militar al paramilitarismo

Hicieron la evaluación de marines, al recluta Cowboy le tocó información personal, a mi gran amigo en el batallón, el recluta Burlón, le tocó el periodismo, y a mí, Gabriel Villalobos, alias "Pyle", me tocó la infantería. Ensayé la infantería. Ese era uno de mis estilos. Igual, si yo siguiera haciendo periodismo (qué suerte, hombre Burlón, te toca hacer la misma tarea que yo, el periodismo), imagínense con un arma colgada a la espalda, ¿no? Qué chimba. Igual, ni el sargento Hartman ni el ministro de defensa, ni el presidente Andrés Pastrana, sabrán que pasé de la infantería a la milicia, al paramilitarismo. Estábamos en una guerra contra las Farc, y al escondido, me alié con un bloque de paramilitares que pertenecían a las Farc, y les pregunté que si podía servir en la milicia. El bloque era manejado por alias El Negro Acacio, hombre de confianza de los narcoparamilitares. Y bien, fui manejando el asunto, hasta que me tocó la tarea más espinosa de las Farc, al menos fue mi cabalidad: secuestrar a nada más y nada menos que a la precandidata a la presidencia de la república, Ingrid Betancur Pulecio. Qué va, quería destrozarle sus sueños a Ingridcita y si la quiero matar, la mato. Ni puta mierda. La tenía que matar, pero me conmovieron las esperanzas de la señora madre de Ingrid, doña Yolanda Pulecio, de volver a ver a esta inútil y escuálida mujer.

Por culpa de una triste parva

El sargento Hartman, que es bastante estricto, y valga la redundancia, estuvo observando de pe a pa las casillas de los soldados. Pero, al darse cuenta que era yo quien tenía la casilla abierta, el sargento me denigró en público.

Recórtalas.
Roña.
Reviéntate la ampolla.

Y el sargento Hartman se dirigió hacia mi casilla.

¡Recristo!
Recluta Pyle, Por que esta tu casilla abierta?
Señor, no lo sé, señor!
Recluta Pyle, si hay algo que detesto en este hijueputa y jodido mundo es encontrarme una casilla abierta! Lo sabes, no?
¡Señor, sí señor!
Si no fuera por cretinos como tu, no habria ladrones en este mundo! ¡A que no!
¡Señor, sí señor!
Baja!
Muy bien. Vamos a ver si falta algo!
¡Santo Dios del cielo! ¿Que es esto? ¿Qué cojones es esto? ¿Que es esto, recluta Pyle?
¡Señor, una dona rellena, señor!
¿Una dona rellena?
¡Señor, sí señor!
¿Como ha llegado aqui?
Lo cogi en la cantina, señor!
¿Es que acaso se permite tragar en los barracones, recluta Pyle?
¡Señor, no señor!
¿Y tú tienes permiso para tragar maricadas, recluta Pyle?
¡Señor, no, señor!
¿Y porqué no, recluta Pyle?
¡Señor, porque estoy grueso, señor!
¡Porque eres un asqueroso, repugnante y malparido gordinflón, recluta Villalobos?
¡Señor, sí señor!
¿Entonces porqué mierda escondiste tu hijueputa dona, recluta Pyle?
¡Señor, porque tenía hambre, señor!
Así que tenías hambre, maricón... El recluta Gabriel Villalobos se ha deshonrado a sí mismo, y ha deshonrado la compañía. Quise ayudarle, y he fracasado. Y he fracasado porque vosotros no me ayudáis. Vosotros, no habéis motivado adecuadamente, al recluta Gabriel Villalobos. Así, que a partir de ahora, siempre que el recluta Villalobos la cague, no lo castigaré a él, os castigaré a todos vosotros. Por esta regla de tres, ya me debéis una por la dona rellena. ¡Todo el mundo al suelo!

Y el sargento se me acercó, irónicamente, a mí, diciéndome:

¡Abre la boca! ¡Ellos la pagan, tú te la comes, hijueputa! ¡Listo, ejercicio!

¡Un, dos, tres, cuatro, marines colombianos!
¡Un, dos, tres, cuatro, marines colombianos!
¡Un, dos, tres, cuatro, marines colombianos!
¡Un, dos, tres, cuatro, marines colombianos!

Pocos minutos después, el recluta Burlón y yo conversábamos.

"Vaya pinta que te llevas, Gabriel, me decía el recluta Burlón.
"Ahora todos me odian", respondí yo.
Tú también.
Nadie te odia, Gabriel, pero no paras de cometer errores, y fastidias a los demás.
Nada me sale bien. Necesito ayuda.
Yo trato de ayudarte. Lo intento de veras.

¡Un, dos, tres, diecinueve!
¡Un, dos, tres, veinte!
¡Un dos, tres, ventiuno!
¡Un, dos, tres, veintidós!...

Una segunda parte en el servicio militar

Una vez más nos reunieron en las habitaciones. Pero, he escuchado que ahora los reclutas se obsesionaron con los fusiles.

¡Diana, Diana!
¡Dejad las pajas, odio las pajas!
Hoy es domingo. La misa empieza a las ocho y punto. Haced las literas y poneos el uniforme. Limpieza en dos minutos.
Recluta Cowboy, recluta Burlón, acabad con las literas, quiero que limpien los retretes, langarutos tan pendejos. Quiero que estos retretes estén tan higiénicos, que la mismísima Virgen María pueda descargar allí con la cabeza tan alta.

Poco después, el Sargento (que era católico al igual que yo), le preguntó al recluta Burlón, que era judío, o testigo de Jehová, lo que sea.

Recluta Burlón, ¿tú crees en la Virgen María
Señor, no señor.
Recluta Burlón, creo que no te he entendido bien.
Señor, dije "no señor", señor.
¡Con que sí, mariconcito perro hijueputa! ¡Me dan ganas de vomitar!
¡Pagano comunista, di en voz alta que adoras a la Virgen María o te voy a hacer papilla las tripas, maricón! Adoras a la Virgen María, ¿no es verdad?
Y el recluta Burlón seguía negando: ¡Negativo, señor!
¿Qué quieres? ¿Ofenderme?
Señor, creo que cualquier respuesta será incorrecta. Y a usted le golpearán fuertemente si cambia de opinión, señor.
¿Quién es tu jefe?
¡El jefe de pelotón es el recluta Copo de Nieve, señor!
¡Señor, se presenta el recluta Copo de Nieve, señor!
¡Has sido destituído! ¡El recluta Burlón pasa a ser jefe de pelotón! ¡Desaparece, gonorrea!
¡Presente, señor!
A partir de ahora el recluta Burlón es el nuevo jefe del peloton y tú, recluta Villalobos, dormiras a su lado. El te enseñará. Te enseñará hasta a mear. El recluta Burlón es un ignorante, pero los tiene bien puestos y eso basta.

Y, a mí, me tocó convivir con el recluta Burlón. Él, me comprendía las cosas que hago en ese asqueroso y repugnante batallón, donde la calma recaía con el recluta Burlón. Entonces, el recluta Burlón me andaba diciendo:

El cierre se mete en el receptor.
Varilla manual de operacion.
Varilla guia.
Y el izquierdo sobre el derecho.
Derecho sobre el izquierdo.
lzquierdo sobre el derecho.
Derecho sobre el izquierdo.
Tienes que levantar la otra pierna.
Levanta la otra... y esta hecho.
Solo tienes que levantarla.
Buen chico. Ahora, abajo
Te felicito, Gabriel.
Lo conseguiste.
Doblas la manta y la sabana juntas,
con un pliegue de diez centimetros. Lo entiendes?
Ahora tú.

Recluta Burlón, en ti encontré lo que no encontraba en aquel abyecto batallón. A ti estas palabras de agradecimiento de parte de un periodista que no se ha desmovilizado por la presión de la gente colombiana. Pero, al hablar Burlón, habló el mala clase del sargento Hartman, a quien le cogí odio al salir de la guerrilla y meterme a la milicia.

Sobre el hombro, ¡ar!
Presentar, ¡ar!
Colocad bien las armas.
El arma mas mortifera del mundo... es un marine y su rifle. Teneis que utilizar vuestro instinto de matar... para sobrevivir en el combate. El fusil es solo una herramienta. Lo que mata es un corazon de piedra. Si vuestro instinto de matarnos es rotundo y claro, en el momento de la verdad, dudareis. No matareis. Sereis marines muertos. Y entonces si que os daran por el culo. Porque a los marines no se les permite morir! Me entendeis, capullos?
¡Me gusta trabajar con el Tío Sam! ¡Me hace ganar muy bien el pan!
¡Artillería Colombiana!
¡Deber antes que vida!
'' Uno, dos, tres, cuatro!Cuerpo de marines colombianos!
Uno, dos, tres, cuatro!Me gustan los marines en combate!
Mi Cuerpo! Vuestro Cuerpo!
Nuestro Cuerpo! El Cuerpo de marines!
Todos lo dicen pero yo no me fio...
Los esquimales tienen el culo frio!
Mmm... Me gusta! Y que gusto!
Me gusta! Como me gusta!
Y su sabor me gusta!Vaya que si me gusta!
Te gusta a ti! Me gusta a mi!''

Mis duras etapas en el servicio militar

La base militar de Tolemaida... campamento de reclutas del Cuerpo de Marines de Colombia. Ocho semanas de escuela para los duros de boquilla, los incapaces y los chalados.

¡Un dos, un dos, pelotón, un dos, un dos, pelotón!
'' Mama y papa se echaban la siesta
Mamá y papá se echaban la siesta
Mama se dio la vuelta y dijo esto a papa:
Mamá se dio la vuelta y dijo esto a papá
Ay, dame mas...
ay dame mas
instrucción!
instrucción
Es bueno para ti y bueno para mi!
Es bueno para ti y bueno para mí!
Mmm... Que bueno!
Mmm... Qué bueno!
Desde la mañana hasta el atardecer!
Desde la mañana hasta el atardecer
Todo el día corriendo hasta más no poder!
Todo el día corriendo hasta más no poder
¡George Bush, eres un hijueputa!
George Bush, eres un hijueputa
la tienes con ladillas y diminuta!
la tienes con ladillas y diminuta...

El sargento era un tipo duro, igual al cabito que me interrogó y me bofeteó en el cuartel. Exigía y presionaba hasta más no poder, y que tenía fama de ser un sanguinario, así como yo, me encuentro en la guerrilla, y asesinando y secuestrando gente. Como mi apodo en el batallón era el de Pyle, tuve que responder al nombre de Pyle, si no me bofeteaban más duro como de costumbre. Luego, el sargento Hartman siguió dando órdenes, y después se me acercó.

¡Sobre el hombro izquierdo, ar!
Que le estas haciendo a mi amado Cuerpo?
¡No sé, señor!
Quieres que me crea que no distingues la izquierda de la derecha?
Lo has hecho aposta! ¡Quieres distinguirte!
En que lado ha sido?
¡Señor, en el izquierdo, señor!
¿Estas seguro, recluta Pyle?
¡Señor, sí señor!
¿Y ahora en qué lado?
¡Señor, en el derecho, señor!
¡No andes jodiendome, Pyle!
¡Recoge tu hijueputa gorra!

Luego, el implacable sargento Hartman puso a dormir a los conscriptos, con sus fusiles, como si fueran nuestras esposas.

Esta noche, pirobos, vais a dormir con vuestros fusiles.
¡Y a cada fusil le dareis un nombre de chica!
¡Porque ésta es la única chimba que vais a tener aqui!
Se acabo el toqueteo de las bonitas braguitas rosas...
¡de Claudia Perlwitz, Natalia París y Tatiana de los Ríos!
Os estáis casados con este instrumento...
todo hierro y madera!
Y le vais a ser fieles!
Preparados para montar!
Recen, ¡ar!

Y el sargento nos puso a rezar la consabida oración del fusil.

"Este es mi fusil. Hay muchos otros, pero éste es el mío. Mi fusil es mi mejor amigo, y es mi vida. Tengo que dominarlo, igual que me domino a mí mismo. Sin mí, mi fusil no sirve, y sin mi fusil, yo no sirvo. Tengo que acertar con mi fusil. Tengo que disparar mejor que el enemigo que quiere matarme. Tengo que darle antes que me de a mí. Lo haré, lo juro ante Dios. Mi fusil y yo somos los defensores de mi país. Dominamos al enemigo y salvamos mi vida. Así sea. Hasta que en vez de enemigos, haya paz. Amén".

¡Descansen, ar! Buenas noches, nenas.
¡A dormir!
¡Esta no es la escopeta de caza de tu papá, recluta Cowboy!
Mueve el fusil alrededor de la cabeza, y no la cabeza alrededor del fusil.
¡A diez centímetros de tu pecho, Pyle!
¡Diez centímetros!

Y nos pusimos a repetir con el sargento Hartman, una escabrosa pero eficiente estrofa americana. Decía así:

¡Este es mi rifle y es mi fusil, con él yo disparo y con él jodo a mil!
¡Este es mi rifle y es mi fusil, con él yo disparo y con él jodo a mil!

Y continuó el sargento Hartman. Este sargento estuvo presionándonos para subir un obstáculo en el patio del cuartel.

¡Estáis macizos!
¡Diez putos segundos!
¡No tendríais más de putos diez segundos para superar este malparido obstáculo!
¡Venga, moveos!
Por muchas güevas que se tenga, ningún recluta se graduará... hasta que se supere este obstáculo en menos de diez segundos.
¡Los dos siguientes! ¡Rápido!
¡Saltad este perro hijueputa obstáculo! ¡Vamos!
Recluta Burlón, ¿te gusta matar?
¡No he oído tu grito de pelea!
¡Arriba ese culo, recluta!
Sí, muy bien, recluta Pyle!
¡No vayas a romperte las güevas subiendo!
¡Si Dios te quisiera allá arriba, te habría subido el culo de un milagro!
¡Levanta ese marica culo, Pyle!
¿Qué gonorreas es lo que te pasa?
Si allá arriba hubiera una cuca, ya estuvieras allí. ¿A que no?
Tu culo parece una horrible masa de chicle masticado, recluta Pyle.
¡Una por el comandante!
¡Una por el cuerpo!
¡Hasta arriba!
¡Sube!
El Cuerpo no ha tenido la suya. ¡Sube allí, recluta Pyle!
¡Arriba! ¡Arriba, Pyle, arriba!
¡Uno más, Pyle! ¡Vamos, sube!
¡Me estás tocando las güevas! ¡Vamos! ¡Sube de una puñetera vez, malparido!
¡Sube allí, recluta Copo de Nieve!
¡Sube ahí arriba, maricón!
¡Rápido! ¡Muévete, recluta Villalobos, muévete!
Saltando obstáculos pareces una puta culeando, ¿te diste cuenta, recluta Pyle?
¡Arriba! ¡Eres muy lento, muévete!
¡Recluta Pyle, ahora no te vas a caer, güevón! ¡Me romperías el corazón!
¡Rápido! ¡Ahora abajo! ¡Baja ya!
¿Se puede saber qué gonorrea esperas, recluta Pyle?
¡Arriba y abajo! ¡Muévete, vamos! ¡Me vas a dejar colgado! Eh, dime...
¡Pues bien, déjalo, baboso de puta mierda, cara de foca!
¡Vete de una puta vez del hijueputa obstáculo!
¡Ya! ¡Muévete... o te corto el pito para que no contamines al resto del mundo!
Voy a motivarte, recluta Villalobos... aunque sea más fácil de encogérsela a los caníbales del Congo...
¡Levántalos y déjalos caer, Pyle!
¡Rápido, muévete!
Naciste ya un saco de puta mierda sucia, malparido... ¿o te has entrenado para conseguirlo?
¡Muévete! ¡Rápido, date prisa!
¡Esta hijueputa guerra va a estar acabada cuando lleguemos aquí, recluta Villalobos!
¿Vas a morirte ahora, maricón? ¿Te me vas a morir?
¡Pues hala! ¡Muévete! ¡Más de prisa, rápido!
¿Estás mareado? ¿Te desmayas?
¡Hijueputa, se me parece que se te ha puesto dura!
¡Rápido, nenas! ¡Esos culos, esas piernas, esos codos! ¡Moveos! ¡Adelante!

El entrenamiento con este terrible sargento era totalmente duro e implacable. Nadie lo creía e iba a ser así.