Tras lograr mi acometido, ordené los secuestros de los funcionarios públicos Jorge Gechem Turbay y Luis Eladio Pérez, personas que para mi concepción son totalmente antipáticas. También amenacé a mi rival de turno, el entonces presentador Mauricio Arroyave del Río, y fui participante de la explosión del Club el Nogal. Paso a paso les cuento todos los rollos.
Mientras yo estaba al servicio de las Farc, al posesionarse los senadores Luis Eladio Pérez y Jorge Gechem, fuimos un puñado de milicianos al sur de Huila y a hacer retenes paramilitares, mientras, que en esas, llegó el entonces senador Jorge Gechem. Gechem iba con tres escoltas, uno de ellos, fue asesinado por mis colegas de las FARC y los otros, en cautiverio. Pues allá ellos, sólo me queda dirigirle unas últimas palabras en mi libro a Jorge Gechem, que, de ingenuo pasó y pasará largos años en cautiverio hasta que líe el petate. Gechem, mientras estés libre, no te metas con las FARC, güevón.
También gente del bloque Teófilo Forero y siete de mis colegas, fueron el 10 de junio del 2002 al centro de Nariño, a tomarnos esa parte. Recuerdo cuando estuve al frente de las noticias en el cerro Patascoy mientras, a escondidas de Beatriz Cortés y María Beatriz Echandía, me senté a conversar con los captores, quienes desde un futuro, y ahora, son mis colegas. En ese preciso momento, los guerrilleros se tomaron el carro donde iba viajando el entonces senador Luis Eladio Pérez, con motivo de campaña hacia su ciudad natal. Los colegas fueron bien amarrados y encadenados, igual el senador, y nos los llevamos al campo de secuestrados. Quise separar a Luis Eladio Pérez de sus colegas, por el bienestar de las FARC. Mejor dicho, estos tiempos de secuestrado que lleva son los que nunca olvidará por el resto de su vida, aunque este maricón esté libre.
El 7 de febrero del 2003, trece días antes de secuestrar a Jorge Gechem como ahora les he contado, me convidaron al incendio del Club El Nogal, yo no hice nada pero fui partícipe del atentado terrorista perpetrado por los de nuestro rebaño. Cinco funcionarios de las FARC han montado un carrobomba frente al club, y cobró la vida de 36 muertos y dejó 200 heridos; pero yo no tengo velas en el entierro. Los que se murieron, que se mueran, así se dejan arder hasta el culo en el infierno; y los heridos, allá ellos. ¿Para qué chuparon en el club, viendo que el club lo íbamos a incendiar nosotros las FARC con el motivo de matar al presidente Uribe y a algunos de sus funcionarios? Realmente los civiles colombianos son unos genios incomprendidos. Y eso que en ese tiempo me gané la confianza de Tirofijo y el Mono Jojoy.
domingo, 17 de febrero de 2008
Más cautiverios y más
Etiquetas:
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