lunes, 7 de enero de 2008

Mis aventuras en el paramilitarismo

Lo repito, estoy conforme en la guerrilla y no lamboneando como un marica reportero que no hace sino delatar e investigar la gente. Siendo presidente de la república Andrés Pastrana, en el año 1999, mientras trabajaba en el canal RCN sin saber mis vínculos con el paramilitarismo, me encomendaron enseñarle los secretos del periodismo informativo a un novato llamado Diego Guauque, oriundo de Bogotá. Y así como ustedes lo ven, Diego Guauque está haciendo su trabajo a las mil maravillas y felicito a quien podría llamar "mi alumno".

Hombre, tremendo reemplazo tuve yo, desde que me fui de RCN para "trabajar en los Estados Unidos", sabiendo que mi destino era trabajar con Tirofijo y el Mono Jojoy en las FARC. Diego Guauque, te lo agradezco de todo corazón el haber continuado mi trabajo. Ojalá hayan reporteros como tú.

Al decir verdad, en noviembre del año 2000 las AUC me encomendaron a hacer un trabajo bien espinoso: secuestrar al entonces canciller de la república, el doctor Fernando Araújo. Como todos ustedes deben saber, en la milicia tuve fama de participar en los secuestros más macuencos que las FARC han realizado en toda su vida, un ejemplo les voy a poner, el de Ingrid Betancur y Clara Rojas en febrero del 2002. Y siguen permaneciendo bajo nuestro poder.

Mientras secuestrábamos a Fernando Araújo y a su familia, y a allegados y socios, en junio del 2000 fuimos a San Vicente del Caguán a hablar un asunto que le convendría a todos los paracos. Yo como buen paramilitar acudí y, quise tratar este asunto: que las FARC necesitarían un comunicador paramilitar, que los entere sobre personas, a quiénes hay que secuestrar, y demás cosas para que las FARC sigan ejerciendo órdenes en Colombia. El Mono Jojoy y Raúl Reyes se mostraron muy agradecidos, y me eligieron como comunicador de las FARC. También les he hablado a los paramilitares de mis experiencias como periodista informativo del desaparecido Noticiero Nacional.

Y también un guerrillero muy descreído me quería incriminar por pertenecer al periodismo, pero lo tranquilicé diciendole que siempre tenía alma de guerrillero desde que empecé mi vida pública. Cuidado te meten cárcel, pirobo. Es más, como buen paramilitar la gente que ve noticieros no tiene que saber nada sobre mi persona, y es por eso que llevo 9 años en la clandestinidad.

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