Aquí comentaré los grandes pasos que hicieron las FARC donde actualmente milito, las AUC o Autodefensas, y la ELN. Lo que ha sido desde entonces un paso para el paramilitar, es desde ahora un gran salto para la corrupción, la pobreza y la ruindad de la humanidad.
Desde julio del 2001, tras secuestrar a Consuelo González de Perdomo y demás personas para llevarlas como rehenes de las FARC, Carlos Castaño, el principal cabecilla de las AUC me encomendó a hacer un trabajo espinoso: exterminar a la que fuera ministra de Cultura, la costeña Consuelo Araújo Noguera. Y así lo logré: en plenas selvas de Colombia, fuimos un pelotón de guerrilleros y, especialmente yo, a joder, joder y joder, a 17 personas secuestradas en las que se encontraba Consuelo Araújo Noguera. Ella, como siempre tan festiva y alegre, así estuviese secuestrada, siguió el paso sin ningún problema que tuviera que enfrentar.
Pero, el 30 de septiembre del 2001, un día nefasto para los colombianos, se acercó. A Consuelo Araújo Noguera, se le acabó el momento. Tres disparos hacia la cabeza, efectuados por tres guerrilleros le acercaron su camino al reino de los cielos, o mejor dicho, han asesinado a la ministra secuestrada. Y yo presencié este plan organizado por Raúl Reyes en sociedad con Carlos Castaño, en ese entonces cabecilla de las Autodefensas. En ese tiempo la gente estaba alienada, igual que el entonces secuestrado Fernando Araújo Perdomo, quien me supongo es familiar de la extinta ministra.
En abril del 2002, fuimos un puñado de guerrilleros y yo, a hacer una expedición hacia las selvas montañosas del occidente de Antioquia. Pero, de boca de algunos colegas míos, me enteré que llegaba hacia el municipio de Caicedo el entonces gobernador Guillermo Gaviria Correa y su asesor Gilberto Echeverri Mejía, a hacer una caminata por la paz. Y eso que sí se trataba de una "caminata de la paz"... ...¡pero de la PAZ EN SU TUMBA! !Jajajajajajajajajaja!
Y, así se cumplió. El 5 de mayo del 2003, preparé la fusilería para acabar con estos dos insectos de la política, y con otros tres más secuestrados. Y así se logró: a las 3 de la tarde de ese día, cinco colegas míos de las FARC acabaron con la vida de estas dos personas, que nada significaban para este país. Decían haber hablado de la "no violencia". Familia de Gaviria y aquellos quienes lean este libro, déjenme confesarles que fui un IGNORANTE sobre la tal "no violencia".
miércoles, 9 de enero de 2008
Capítulo 2. El triunfo de los guerrilleros
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