La base militar de Tolemaida... campamento de reclutas del Cuerpo de Marines de Colombia. Ocho semanas de escuela para los duros de boquilla, los incapaces y los chalados.
¡Un dos, un dos, pelotón, un dos, un dos, pelotón!
'' Mama y papa se echaban la siesta
Mamá y papá se echaban la siesta
Mama se dio la vuelta y dijo esto a papa:
Mamá se dio la vuelta y dijo esto a papá
Ay, dame mas...
ay dame mas
instrucción!
instrucción
Es bueno para ti y bueno para mi!
Es bueno para ti y bueno para mí!
Mmm... Que bueno!
Mmm... Qué bueno!
Desde la mañana hasta el atardecer!
Desde la mañana hasta el atardecer
Todo el día corriendo hasta más no poder!
Todo el día corriendo hasta más no poder
¡George Bush, eres un hijueputa!
George Bush, eres un hijueputa
la tienes con ladillas y diminuta!
la tienes con ladillas y diminuta...
El sargento era un tipo duro, igual al cabito que me interrogó y me bofeteó en el cuartel. Exigía y presionaba hasta más no poder, y que tenía fama de ser un sanguinario, así como yo, me encuentro en la guerrilla, y asesinando y secuestrando gente. Como mi apodo en el batallón era el de Pyle, tuve que responder al nombre de Pyle, si no me bofeteaban más duro como de costumbre. Luego, el sargento Hartman siguió dando órdenes, y después se me acercó.
¡Sobre el hombro izquierdo, ar!
Que le estas haciendo a mi amado Cuerpo?
¡No sé, señor!
Quieres que me crea que no distingues la izquierda de la derecha?
Lo has hecho aposta! ¡Quieres distinguirte!
En que lado ha sido?
¡Señor, en el izquierdo, señor!
¿Estas seguro, recluta Pyle?
¡Señor, sí señor!
¿Y ahora en qué lado?
¡Señor, en el derecho, señor!
¡No andes jodiendome, Pyle!
¡Recoge tu hijueputa gorra!
Luego, el implacable sargento Hartman puso a dormir a los conscriptos, con sus fusiles, como si fueran nuestras esposas.
Esta noche, pirobos, vais a dormir con vuestros fusiles.
¡Y a cada fusil le dareis un nombre de chica!
¡Porque ésta es la única chimba que vais a tener aqui!
Se acabo el toqueteo de las bonitas braguitas rosas...
¡de Claudia Perlwitz, Natalia París y Tatiana de los Ríos!
Os estáis casados con este instrumento...
todo hierro y madera!
Y le vais a ser fieles!
Preparados para montar!
Recen, ¡ar!
Y el sargento nos puso a rezar la consabida oración del fusil.
"Este es mi fusil. Hay muchos otros, pero éste es el mío. Mi fusil es mi mejor amigo, y es mi vida. Tengo que dominarlo, igual que me domino a mí mismo. Sin mí, mi fusil no sirve, y sin mi fusil, yo no sirvo. Tengo que acertar con mi fusil. Tengo que disparar mejor que el enemigo que quiere matarme. Tengo que darle antes que me de a mí. Lo haré, lo juro ante Dios. Mi fusil y yo somos los defensores de mi país. Dominamos al enemigo y salvamos mi vida. Así sea. Hasta que en vez de enemigos, haya paz. Amén".
¡Descansen, ar! Buenas noches, nenas.
¡A dormir!
¡Esta no es la escopeta de caza de tu papá, recluta Cowboy!
Mueve el fusil alrededor de la cabeza, y no la cabeza alrededor del fusil.
¡A diez centímetros de tu pecho, Pyle!
¡Diez centímetros!
Y nos pusimos a repetir con el sargento Hartman, una escabrosa pero eficiente estrofa americana. Decía así:
¡Este es mi rifle y es mi fusil, con él yo disparo y con él jodo a mil!
¡Este es mi rifle y es mi fusil, con él yo disparo y con él jodo a mil!
Y continuó el sargento Hartman. Este sargento estuvo presionándonos para subir un obstáculo en el patio del cuartel.
¡Estáis macizos!
¡Diez putos segundos!
¡No tendríais más de putos diez segundos para superar este malparido obstáculo!
¡Venga, moveos!
Por muchas güevas que se tenga, ningún recluta se graduará... hasta que se supere este obstáculo en menos de diez segundos.
¡Los dos siguientes! ¡Rápido!
¡Saltad este perro hijueputa obstáculo! ¡Vamos!
Recluta Burlón, ¿te gusta matar?
¡No he oído tu grito de pelea!
¡Arriba ese culo, recluta!
Sí, muy bien, recluta Pyle!
¡No vayas a romperte las güevas subiendo!
¡Si Dios te quisiera allá arriba, te habría subido el culo de un milagro!
¡Levanta ese marica culo, Pyle!
¿Qué gonorreas es lo que te pasa?
Si allá arriba hubiera una cuca, ya estuvieras allí. ¿A que no?
Tu culo parece una horrible masa de chicle masticado, recluta Pyle.
¡Una por el comandante!
¡Una por el cuerpo!
¡Hasta arriba!
¡Sube!
El Cuerpo no ha tenido la suya. ¡Sube allí, recluta Pyle!
¡Arriba! ¡Arriba, Pyle, arriba!
¡Uno más, Pyle! ¡Vamos, sube!
¡Me estás tocando las güevas! ¡Vamos! ¡Sube de una puñetera vez, malparido!
¡Sube allí, recluta Copo de Nieve!
¡Sube ahí arriba, maricón!
¡Rápido! ¡Muévete, recluta Villalobos, muévete!
Saltando obstáculos pareces una puta culeando, ¿te diste cuenta, recluta Pyle?
¡Arriba! ¡Eres muy lento, muévete!
¡Recluta Pyle, ahora no te vas a caer, güevón! ¡Me romperías el corazón!
¡Rápido! ¡Ahora abajo! ¡Baja ya!
¿Se puede saber qué gonorrea esperas, recluta Pyle?
¡Arriba y abajo! ¡Muévete, vamos! ¡Me vas a dejar colgado! Eh, dime...
¡Pues bien, déjalo, baboso de puta mierda, cara de foca!
¡Vete de una puta vez del hijueputa obstáculo!
¡Ya! ¡Muévete... o te corto el pito para que no contamines al resto del mundo!
Voy a motivarte, recluta Villalobos... aunque sea más fácil de encogérsela a los caníbales del Congo...
¡Levántalos y déjalos caer, Pyle!
¡Rápido, muévete!
Naciste ya un saco de puta mierda sucia, malparido... ¿o te has entrenado para conseguirlo?
¡Muévete! ¡Rápido, date prisa!
¡Esta hijueputa guerra va a estar acabada cuando lleguemos aquí, recluta Villalobos!
¿Vas a morirte ahora, maricón? ¿Te me vas a morir?
¡Pues hala! ¡Muévete! ¡Más de prisa, rápido!
¿Estás mareado? ¿Te desmayas?
¡Hijueputa, se me parece que se te ha puesto dura!
¡Rápido, nenas! ¡Esos culos, esas piernas, esos codos! ¡Moveos! ¡Adelante!
El entrenamiento con este terrible sargento era totalmente duro e implacable. Nadie lo creía e iba a ser así.
martes, 2 de octubre de 2007
Mis duras etapas en el servicio militar
Etiquetas:
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