martes, 11 de septiembre de 2007

Mis vínculos con el narcotráfico

El narcotráfico fue mi pasión. Además de reportar en el Noticiero Nacional, también tuve vínculos con la guerrilla y los narcotraficantes. Pero, al renunciar a las noticias, me mandaron con un galpón inmenso de muchachos del sur de Bogotá, Fontibón, Chapinero, Soacha y Ciudad Bolívar a prestar el servicio militar. Hubo una fila larga y una fila corta, la fila larga era la de los adaptados al servicio militar, o sea, de los que servían para prestar el servicio militar, y la corta era la de los que no servían para el servicio. En el patio del batallón había un cabito arrogante (¿cuál no?) que con una voz chillona e inaguantable mandaba, dizque a formar, que firmes, que media vuelta, que saque pecho, que derecha, que ar, que fuera ropa. Pero, hubo un momento deplorable en que todos nos teníamos que quitar la ropa, y, el ser humano se devalúa mucho más en pelota. Y a obedecer, rebaño. Ese cabito iba preguntando y preguntando qué le pasa a uno, que qué le pasa al otro. En cuanto iba yo llegando hacia el cabito, ese cabito me gritó: "¿Y a usted qué le pasa, qué tiene?". Y yo le respondí: "Yo soy guerrillero, mi general". Al decir estas palabras, me dieron un sipote bofetazo el horrible, como núnca me lo habían dado en toda mi vida, y al unísono de una carcajada estridente en el batallón, pensé en mi primera comunión. Además, en una guerra con el noticiero Colombia 12:30 que manejaba Mauricio Arroyave nunca empuñaba un arma contra un periodista de aquel finado noticiero, porque si el de ellos es un noticiero roñoso, el Noticiero Nacional lo es mucho más.

Vestido y con libreta de reservista salí del abyecto cuartel, me entré a enrolar en las FARC, en ese entonces manejado por Nicolás Rodríguez Bautista, alias "Gabino". Me recibieron pues, con flores y gladiolos, allá me daba la vida tan hijueputa secuestrando gente, y qué va, es mejor secuestrar antes que dar reportes tan estúpidos en los noticieros. Hijo de la gran puta quien me vaya a denunciar ante los grupos guerrilleros. Además, en la guerrilla me han tratado bien, y eso a Usted, María Beatriz Echandía qué le importa.

Muerto Pablo Escobar, en 1996 me uní al clan de alias Cuchilla y de alias Chupeta. Cuando detuvieron a alias el Alacrán y a Phanor Arizabaleta Arzayús, grandes colegas míos, yo los tuve que suplir. Y, de paso, me advirtieron algunos traquetos: "Aquí nadie se puede fumar un hijueputa cigarrillo, porque a la puta mierda volamos todos". Es verdad, ¿y qué harías tú aburrido en la puta mierda, Chepe Santacruz? La otra noche soñé con Chepe Santacruz, alma bendita, lo mataron y lo crucificaron como a Jesucristo, he visto su cadáver, tendido en el suelo, hecho un culo, por dios, en pelota como lo estuve yo en el batallón... pero cubierto como Jesucristo, con una manta cubriendo sus partes nobles... Pero, cómo así que el Chepe Santacruz se fue guevonamente para el carajo, por Dios, por Marx, por Hitler, por Osama bin Laden, por Pablo Escobar, otro que vi morir, cuando era periodista fui a la morgue a comentar sobre su cadáver, me quedé cabezón cuando te mataron, hermano Pablo, Pablo, tú eras para mí como un hermano, me enseñaste el arte del narcotráfico, cómo comerciar con cocaína, heroína, éxtasis, bazuco, y me envicié gracias a ti, Pablo Escobar, te agradezco como un hijueputa.

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